Durante mucho tiempo tuvo mala reputación. Como alimento básico en tiempos de necesidad ("invierno de nabos suecos"), a muchos les resultó desagradable. ¡Pero completamente injusto! El nabo sueco (también llamado colinabo) es una fantástica verdura de invierno autóctona que, con su nota dulce-amarga y su consistencia tierna como la mantequilla, hoy vuelve a conquistar la cocina de autor. Aquí descubrirás por qué deberías darle una oportunidad a este gran tubérculo.
Esto es lo que debes saber sobre el nabo sueco
El nabo sueco es una verdura clásica de almacenamiento para la estación fría. Su temporada se extiende de septiembre a marzo. Dado que crece excelentemente aquí, está disponible de forma regional y estacional y tiene una muy buena huella ecológica.
Botánicamente, surge de un cruce entre el nabo de otoño y el colinabo, lo que se nota claramente en su sabor.
Nutrientes y efectos

El nabo sueco es un verdadero refuerzo inmunológico para el invierno. Es sorprendentemente rico en vitamina C y, por lo tanto, proporciona importantes defensas cuando la fruta fresca escasea. Además, es bajo en calorías (solo 38 kcal por 100 g) y encaja perfectamente en una cocina ligera.
Especialmente interesante para una alimentación consciente: es amigable con el azúcar en sangre, es decir, solo eleva lentamente los niveles de insulina. Quienes deseen desintoxicar su cuerpo también recurren al nabo, ya que tiene un efecto alcalino.
Sabor y consistencia
El sabor es inconfundible: un sabor terroso que es a la vez dulce y ligeramente a col. La pulpa es firme y de color amarillo-naranja.
Una nota de tu resumen: el nabo sueco es menos popular crudo. Aunque se puede comer rallado muy finamente, su aroma completo y suavemente dulce solo se desarrolla cuando está cocido. Crudo, a menudo resulta un poco duro y áspero.
Preparación con electrodomésticos de cocina
Este robusto tubérculo se puede procesar de muchas maneras, tus ayudantes de cocina se utilizarán al máximo:
- Licuadora de prensado en frío / Extractor de zumos: Sorprendentemente, el nabo sueco es bueno para hacer zumos. Como es muy jugoso, es una excelente base para zumos de verduras. Combínalo con manzana y zanahoria para refrescar un poco el sabor terroso y crear una bomba de vitaminas.
- Freidora de aire caliente: Las patatas fritas de nabo sueco son una ingeniosa alternativa baja en carbohidratos a las patatas. Corta el nabo en bastones, sazónalos abundantemente (pimentón, curry) y hornéalos en la freidora de aire caliente. Quedarán crujientes por fuera y deliciosamente dulces y suaves por dentro.
- Batidora de vaso: Dado que es menos popular crudo, lo mejor es cocerlo hasta que esté tierno y luego triturarlo en la batidora de vaso para obtener un puré fino (como guarnición en lugar de puré de patatas) o una sopa cremosa. ¡Con un poco de nata y nuez moscada es una delicia!
- Panificadora: Se consigue un pan de payés jugoso si se añade nabo sueco finamente rallado (o cocido y triturado) a la masa. Mantiene el pan fresco durante mucho tiempo y le da un toque ligeramente dulce.
- Cubiteras: Cocina una gran olla de base de estofado de nabo sueco (triturado) y congélala en cubiteras. Estos cubos son perfectos para espesar salsas para asados y darles profundidad de sabor.
Compra y almacenamiento
Los nabos suecos de buena calidad deben sentirse firmes y pesados. La piel debe ser lisa y no arrugada. Los tubérculos pequeños suelen ser más tiernos que los ejemplares gigantes, que pueden ser leñosos.
Su especialidad es el almacenamiento: en un sótano fresco se conservan durante meses. Una vez cortado, en el frigorífico, debes envolverlo en film y consumirlo en pocos días.
Uso en la cocina
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El clásico: Estofado de nabo sueco con carne ahumada o salchichas.
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Puré: Triturado con mantequilla y zanahorias ("puré de nabos").
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Vegetariano: Empanado como escalope y frito en la sartén.
Curiosidades
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Invierno del nabo sueco: En la Primera Guerra Mundial (1916/17), el nabo sueco era a menudo lo único que salvaba a la gente de la hambruna; había sopa, pan, mermelada e incluso café de nabo sueco. Después de eso, nadie quiso comerlo durante décadas.
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Artista de la transformación: Al cocinarse, la pulpa blanco-amarillenta se tiñe de un intenso amarillo dorado ("piña del Norte").
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Estrella baja en carbohidratos: Dado que tiene menos carbohidratos que las patatas, es un popular sustituto de las patatas en la cocina baja en carbohidratos.
Conclusión
El nabo sueco ha dejado atrás su imagen anticuada. Es estacional, regional, rico en vitamina C y bajo en calorías. Además, es amigable con el azúcar en sangre y tiene un efecto alcalino. Aunque es menos popular crudo y tiene un sabor terroso, como puré cremoso, zumo (para lo que es muy adecuado) o patatas fritas de la freidora de aire caliente, es un plato estrella de la cocina de invierno.





















